Por qué LuzNeta
Antes de invertir el primer euro, hay que dejar de perderlo en gastos fijos. La luz se paga cada mes, sin pensarlo, y casi nadie la revisa. Por eso es de los recortes más fáciles: cambiar de compañía lleva diez minutos, la mayoría de tarifas no tienen permanencia y en casa no cambia nada, ni la luz ni el contador.
Cada euro que no se va en la factura puede trabajar para ti. 200 € al año invertidos durante 20 años al 7 % anual se convierten en unos 8.200 €, de los que solo 4.000 € salieron de tu bolsillo.
Los comparadores habituales miran solo el precio del kWh. LuzNeta calcula lo que pagarías de verdad, el precio neto, con todo lo que suma o resta:
- Energía y potencia de cada tarifa, con tu consumo real por periodos y tu potencia contratada.
- Impuestos tal y como los paga tu factura (IVA e impuesto eléctrico), bono social y alquiler del contador.
- Cashback de plataformas, códigos de referido, bonos de bienvenida y descuentos del primer año.
- Lo que pagarás después: el ahorro de los años siguientes, ya sin promociones.
Y tres hábitos que valen más que cualquier oferta: ajusta la potencia a lo que de verdad usas, porque se paga aunque no consumas; si puedes mover consumo a la noche o al fin de semana, mira las tarifas con horarios; y revisa tu tarifa cada año, porque las promociones son del primer año y a partir de ahí casi siempre compensa volver a cambiar.
El ejemplo de inversión es ilustrativo: la rentabilidad no está garantizada.